MITO

 Uno de los mitos alimenticios más extendidos es la idea de que saltarse comidas, especialmente el desayuno o la cena, ayuda a adelgazar. Esta creencia es falsa y puede resultar perjudicial para la salud por varias razones. En primer lugar, cuando el cuerpo pasa muchas horas sin recibir alimento, se produce una disminución de la energía disponible, lo que puede afectar al rendimiento físico y mental, especialmente en niños y adolescentes en etapa escolar. Además, el organismo interpreta esta falta de alimento como una situación de “alerta” y tiende a ahorrar energía, ralentizando el metabolismo en lugar de acelerarlo.

Por otro lado, saltarse comidas suele provocar un aumento del hambre en las siguientes ingestas, lo que favorece comer en mayor cantidad o elegir alimentos poco saludables, ricos en azúcares y grasas. Esto no solo dificulta el control del peso, sino que también empeora la calidad de la dieta. Desde el punto de vista nutricional, omitir comidas implica perder oportunidades de aportar nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y proteínas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo.

En el contexto educativo, es importante desmontar este mito y transmitir que una alimentación saludable se basa en la regularidad, el equilibrio y la variedad, no en la restricción extrema. Comer varias veces al día en cantidades adecuadas ayuda a mantener estables los niveles de energía, favorece hábitos alimentarios saludables y contribuye al bienestar general. Por ello, educar en una relación sana con la comida es fundamental para prevenir problemas nutricionales y promover hábitos que se mantengan a lo largo de la vida.

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